La inclusión de los “sellos negros” de advertencia sobre la composición de los alimentos en los envases tiene posiciones a favor y otras no tanto.
Roxana Medin y Silvina Medin, autoras de nuestro título “Alimentos en servicio: producción, calidad y nutrición”, nos cuentan por qué no alientan el uso de este sello en el envase de los alimentos.
Es un tema que nos alcanza a todos, así que les compartimos el dossier que elaboraron las autoras. 🤓🖌📄

MENOS RESTRICCIONES, MÁS EDUCACIÓN

¿Alguna vez escuchaste hablar sobre los Sellos de Advertencia? También conocidos como “sellos negros, la Organización Panamericana de la Salud promueve su uso. Consisten en un rotulado frontal para productos alimenticios industrializados, que advierte cuando los alimentos tienen, supuestamente, cantidades perjudiciales de sodio, hidratos de carbono simples o grasas saturadas. ¿Suena como una buena idea? No es tan sencillo.
Todos los alimentos y los productos elaborados con estos compuestos son saludables, siempre que se consuman en una porción adecuada al requerimiento energético de cada persona. Nada enferma si se consume en la porción correcta.
El Código Alimentario Argentino tiene una legislación superadora al de los sellos, ya que contempla el Rotulado Nutricional. En él, se estandarizan porciones y se regula la cantidad que se considera saludable de un alimento de acuerdo con su densidad calórica. Además, indica el valor calórico de cada porción, así como los hidratos de carbono, las proteínas, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans, fibra alimentaria y sodio. Es una función de la legislación estandarizar las cantidades de grasas, sodio y azúcares para que una porción resulte saludable dentro de una dieta equilibrada y, así, el Rotulado Nutricional incluye el tamaño justo de esa porción.
Al contrario del actual Rotulado Nutricional, el “sello negro” no solo no informa, sino que tiende a asustar y reprimir. Da la idea de que un alimento causará enfermedad sin importar la cantidad que se consuma. Como se calcula cada 100 gramos, lo tendrán incluso algunos alimentos que aportan nutrientes esenciales para el organismo, como proteínas o calcio. Otra falencia en la que cae el “sello negro” es que señala comidas y bebidas con azúcar, pero no su versión dietética con edulcorantes que pueden ser más perjudiciales para el organismo, sobre todo en los niños.
Generar miedo en la población no hace que mejore su calidad de vida. Lo que realmente mejorará la salud de las personas es el estímulo para mantener una alimentación equilibrada. Para ello, es necesario que los gobiernos impulsen políticas públicas para la producción variada de frutas y hortalizas en el país y para que sean accesibles en precio, cantidad y calidad para el consumo interno.Los gobiernos también deben comprometerse a sostener la educación alimentaria en las escuelas e instituciones, para que llegue a todas las comunidades.
¡Nada enferma si se come una porción! Tener una alimentación sana no es prohibir alimentos, sino mantener un balance e incluir todos los nutrientes sin perder el placer de comer.

Lic Roxana Medin y Lic. Daniela Casanovas, nutricionistas.

Lic Silvina Medin, tecnóloga en alimentos.

Cátedra de Bromatología y Tecnología Alimentaria – Licenciatura en Nutrición, UBA.